Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo.
Préndele una luz, dale una estrella,
Haz que sea como Jaimito Díaz/
Mejor que un amigo.
Mejor que un hermano,
Mejor que el alma que tengo.
Haz que la muerte no sea
Una esfinge con negra vestidura;
Haz de ella mi suerte toda
Para que me colme, allá en mi fosa
Con una realeza investidura.
Haz de ella un halago de sol,
Un canto de piedra rotunda.
Hazla febril y no dolorosa.
Aquí te traigo a la muerte, vida.
Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo.
Dale una compañía
Como la belleza de mi esposa,
Y cuando en el invierno
Sienta necesidad de un abrigo
Que se acurruque a mi lado
Y entre en paz a mi lúgubre fosa.
No le diré nada/
Solo un saludo cortés y frío;
Posiblemente ya nos habremos visto
Mucho antes,
Y ella me dirá
Musitándome al oído:
"abrázame, abrázame, como dos tiernos amantes"
Y yo le abrazaré.
No sé si tenga lágrimas para llorar todavía
Pero si en caso la tuviera
Recordaré a Regina, mi esposa amada,
Cuando entre delirios y pasiones la abrazaba.
Lloraré como lloro ahora.
Lejos de ella y sin nada.
Doliéndome centímetro a centímetro su ausencia.
Guardandole suprema lealtad desde mi conciencia.
Por eso vida,
Aquí te traigo a la muerte
Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo:
Cuando me diste una esposa bella
Y un buen amigo.
Por eso vida,
Aquí te traigo a la muerte
Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo:
Cuando me diste una esposa bella
Y un buen amigo.