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jueves, 21 de mayo de 2009

POEMA A MI ESPOSA BELLA Y A UN BUEN AMIGO

Aquí te traigo a la muerte, vida.
Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo.
Préndele una luz, dale una estrella,
Haz que sea como Jaimito Díaz/
Mejor que un amigo.
Mejor que un hermano,
Mejor que el alma que tengo.
Haz que la muerte no sea
Una esfinge con negra vestidura;
Haz de ella mi suerte toda
Para que me colme, allá en mi fosa
Con una realeza investidura.

Haz de ella un halago de sol,
Un canto de piedra rotunda.
Hazla febril y no dolorosa.

Aquí te traigo a la muerte, vida.
Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo.
Dale una compañía
Como la belleza de mi esposa,
Y cuando en el invierno
Sienta necesidad de un abrigo
Que se acurruque a mi lado
Y entre en paz a mi lúgubre fosa.

No le diré nada/
Solo un saludo cortés y frío;
Posiblemente ya nos habremos visto
Mucho antes,
Y ella me dirá
Musitándome al oído:
"abrázame, abrázame, como dos tiernos amantes"
Y yo le abrazaré.

No sé si tenga lágrimas para llorar todavía
Pero si en caso la tuviera
Recordaré a Regina, mi esposa amada,
Cuando entre delirios y pasiones la abrazaba.
Lloraré como lloro ahora.
Lejos de ella y sin nada.
Doliéndome centímetro a centímetro su ausencia.

Guardandole suprema lealtad desde mi conciencia.

Por eso vida,
Aquí te traigo a la muerte
Para que hagas con ella
Lo que hiciste conmigo:
Cuando me diste una esposa bella
Y un buen amigo.

domingo, 15 de marzo de 2009

POEMA QUE HABLA DE LA MUERTE DE UN JOVEN POETA



A Aldrin /


1988


I

Se enamoró de las hierbas que posiblemente había tocado
Sobre los escombros
Que se forman en las graves mañanas
Cuando uno es viejo y débil
Para la muerte.

Debes en cuando miraba la luna
Por la ventana insoluble de la casa,
Para derribar la noche y poblar las calles de aves,
Cuyos vuelos no ahoguen los pies de los hombres.
Escribía de la muerte como si fuese escultura propia
De sus ojos.
Con cantos interminables / alas blandas y raíces podridas.
Incendiaba la soledad.
Soledad con estilo y vuelo
Sembrando en imprevisibles niños de ojos tristes /
Como ángeles que duermen sobre viejos matorrales
De la ciudad.

II

No publicó,
Ni buscó comodidad en las antologías.
Simplemente escribió para derribar la noche y poblar
Las calles
De aves inconfesables.
Era como todos /
Netamente humano,
Matinalmente fúnebre, pensativo,
Gorrero de borrachos,
Matador de fábulas y decisiones oscuras.
Escritor de cartas y maldiciones.

Escribía como nadie
Lúcidos versos que llevaba en las manos o en los hondos
Bolsillos
Cuyo vacío apestaba a mugre y pobreza.
Ya nadie tiene un limpio rincón donde pueda ocultar
Modestos versos,
Descalzos como el ruido de la ternura
o como el silencio que destruye la corteza sedienta
de la noche.

III

Día a día le llegó Junio
Junio es el otoño sembrado en las pálidas bocas
Del invierno
Y el otoño un pedazo de calle destrozada por azucenas,
Por pálidos muchachos que escriben
Lascivas peroratas en las esquinas /
Donde fueron arrojados a velar el silencio.

Supo de tristeza /
De cuyas manos nacía la escritura como una palabra llena
De granizos.
Usaba la palabra para caminar
Y exiliarse de la muerte.

De juego en juego se hizo POETA /
Generalmente HOMBRE.

sábado, 17 de enero de 2009

POEMA PARA CONTEMPLAR DOS IMÁGENES


1988

I
(A ella)

Para conocer tu risa e transmutado el sol como un satélite descuajado.
E roto mi sombra frente al vicio.
Se me congela la piel
Y el último ritual de la noche es besar tu seno hasta destemplar
La dudosa asimetría que se anuda en tu cuerpo.

Para conocer tu risa/
He fragmentado tus pupilas que me emborrachaban hasta los dientes
Volviéndome terrible, sin sentido.
Como el delirio que indaga la dosis de tu pelo
Reposando como una sombra sobre la tierra,
De donde nacen innumerables sueños/
Vomitivas e impermeables.
Como palabras que sobran en las inundaciones nocturnas.
Pero una señal de bienvenida ha humedecido las telarañas
Que parten de tus ojos,
Hasta el fondo del silencio,
Hasta el fondo imposible donde cuelga tu cansancio.
Hasta la lucidez imperceptible de tu voz
Que flota como tatuaje
Encarcelado.


II
(A él)

Desnudo como guitarra / recojo la mugre que ha dejado la noche.
Sobre el oscuro escepticismo de tu memoria.

Como palabra esparcida en una ciudad destruida.

Solías correr con una indumentaria voz
Por las calles.
Las bombas se extraviaban en tus manos.
Inventabas la paz.
Solías correr por el cementerio
Y en los ojos de los niños se ha quedado escrito
El borde dulce de tu nombre.
Tu cuarto / cicatriz que se congela como sed maldita.
Deshace la humedad mientras los niños practican una guerra
Con pistolas de plástico.
Regresas a los espacios oscuros de las calles
Y sé que nadie vendrá por ti y sigues desnudo.
(Ya no es de día cuando sale el sol /
Es una pequeña luciérnaga hinchada como pelota
Arrojada al infierno)

Para conocer tu risa /
El día es imposible.

poema del libro: POEMAS PARA UNA DECADA

jueves, 8 de enero de 2009

POEMA del libro: CANCION DE LOS ANCESTROS



La soledad es de color oscuro
Con voces por todos los lados,
Alejándose,
Perdiéndose.

José Antonio Bravo





“Hoy no apesta la ciudad”
Y hasta podría decir que el silencio es turbio – penetrante
Y no tiene dedos.

Rostros navegando la soledad.
La soledad una mosca sosteniendo la inmundicia,
Golpeando piedras, playas
Y tu poca capacidad de tocar la tierra
Y extirparla.
Porque debemos odiar la noche y su dentadura postiza.
Acabar con los sepulcros.
Con todas las cosas constantes que derraman
Las almas envejecidas, podridas,
Orinadas por los mejores idiotas de la tierra.
Con el polvo friolento que transmutan nuestros cuerpos.
Es la hora que a los niños les crezca los dientes
Por si algo sucediera con los nuestros.
Cantar el cántico dormido de las aves.

Y a esta hora JUANA REGINA
La mayor parte de mi tiempo está en éste lapicero azul
Con que escribo estos poemas;
Y escribir la palabra resurrección en los faustos dentículos
De la muerte
Es volver a estar contigo en las tierras bombardeadas,
En ese pequeño pueblo parecido a tu cuerpo
O a un cáncer
Que es tu mismo cuerpo.

“Hoy no apesta la ciudad”
Todo lo demás es mentira.

Carcosos nombres escritos en las bancas.
Y luego el tiempo / y luego el frío
Y luego mi madre preñada por hombres de malas
Intenciones,
Bebiendo agua sucia en los mercados,
Recogiendo llagas milenarias en su pecho.

Y luego tú JUANA REGINA
Con ese cáncer que es tu mismo cuerpo.
Y qué hacer.
Solo morir recordando las viejas glorias del arte peruano/
Chuto Wanka, Flor Pucarina, Picaflor de los Andes,
El Jilguero del Huascarán y Jacinto palacios.

Y luego tú JUANA REGINA
Con ese cáncer que es tu mismo cuerpo.

“Hoy no apesta la ciudad”
Todo lo demás es mentira.